domingo 18 de enero de 2009

ME VOY A TOMAR UNAS PILSEN

este soy Yo
Hace más calor que la chucha. Debe ser que porque es verano, pero además el calentamiento global nos tiene pa la callampa. Ciertos días a ciertas horas mataría por unas pilsen, como en los viejos tiempos, como cuando salía de la fábrica con los cabros, recién bañaito y nos íbamos al bar de la vuelta, cuya dueña, una negra culona y tetona nos regaba con cerveza heladita y a destajo.
Ahora que soy un viejo de mierda, tomo más que antes, porque la pilsen me relaja y me hace olvidar mis problemas, que son muchos. Yo escapo de mis problemas tomando (niños, no hagan lo mismo), pero no le robo a nadie, mi jubilación miserable, gracias a los ladrones culiaos de las AFP, no alcanza pa ni una weá, pero no importa. Hijos de puta, algún día va a haber una revolución e incendiaremos esta sociedad maricona con sus putas instituciones. En el intertanto me tomaré una pilsen heladas escuchando un casé de tango y yendo a mear cada 5 minutos al patio, debajo del nogal donde duerme Cohete, mi perro guardián que también chupa cerveza.
FOLLAR

Follar es uno de los pocos actos realmente divinos que nos va quedando. Follar es creer que hay un dios en los cielos y un diablo caliente en el infierno, pero después de todo follar es bueno. SOLO LOS HUEVONES CREEN QUE FOLLAR ES UN PECADO.
Desde que el mundo es mundo, los domingos son como la raja. Entonces la única solución para arreglar un día culiao es follar o ver esos documentales del HISTORY CHANNEL, ANIMAL PLANET O DISCOVERY CHANNEL que son interesantes para estar en cama tirándose las weas.
Desde que el mundo es mundo los hombres y mujeres de este oscuro planeta han follado para reproducirse o simplemente por placer; más por placer que para multiplicarse, seamos honestos.
Pero si usted está solo o sola y quiere follar, queda la alternativa de hacerse justicia por su propia mano, lo que también es digno y aceptado universalmente.

sábado 10 de enero de 2009

PAN AMASADO
El verano me pone de mal genio. No soporto el sol y la gente comprando, hablando, pelotudeando me saca de quicio. Una de las pocas cosas que me gustan del verano es el pan amasado que surge en todas sus formas para alegrar la hora de once, hora magnífica en que el sol se retira para dar paso a la siempre sublime noche.
Gracias pan amasado por recordarme que soy humano. Gracias verano de mierda por irte pronto y dar paso a las lluvias y a la poesía del bosque solitario en Ventanas, en Chocota. Pan amasado te comeré hasta quedar chato de ti y la saturación de tu masa estructuralmente atiborrada me haga volver a la venerable marraqueta.